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¡Azúcar!

Francisco Gutiérrez Barreto | Opinión

Francisco Gutiérrez, Cristóbal Díaz y Mario Zaldívar
 

Siempre pensamos en “SM El Ritmo” Celia Cruz, al escuchar este admirado vocablo. , fue su contagioso grito de alegría desde inicios de los años setenta del siglo pasado cuando se involucró, junto a los directores de orquestas Tito Puente y Jhonny Pacheco, en el movimiento musical de Nueva York llamado salsa.

 


El doctor colombiano de Medellín, Héctor Ramírez Bedoya nos redacta en su libro dedicado a ella, anécdotas indicativas de originalidad de Celia con relación a la expresión dulcita, adosada luego a su vida e historia musical de nuestra América y Cuba, país este de reciente suspensión al veto sobre su arte y arrasante personalidad de exposición mundial.

Es necesario comentar que en el negocio del espectáculo todo es válido para mantenerse en el pináculo de la popularidad. Esto significa continuidad de trabajo y búsqueda de la inmortalidad, elementos entendibles cuando se trata de una estrella tan pulcra como La Guarachera de Cuba. Además la consigna ¡Azúca! o ¡Azúcar!, caló para siempre en las siguientes generaciones cuando decidieron adorarla.

Pero hay un pero...: El que redacta este artículo durante su pasantía por el territorio mexicano en los años cincuenta e inicios de la siguiente década, se cansó de escuchar la palabrita azucarada en voces de otros cantantes cubanos en diversas pistas de cabarets y teatros de variedades en las ciudades de Monterrey, México D.F., Matamoros, Los Mochis, etc.

El primero recordado es Tony Herrera en el Cabaret El Patio de la regiomontana calle Zaragoza. Lo recibíamos así, imitándolo, a manera de saludo. Rememoro a otros, Tony Lamar y El Gran Fellove. Inclusive algunos añadían la frasecita, “para un amargado”. Jamás mujer alguna lo usó, hasta que apareció la habanera de cuerpo sinuoso, manos de envidia y voz de oro.

El término con signos de admiración, estará siempre a su lado por la particular simpatía en expresarlo a brazos abiertos con sonrisa llena de dientes, caminar aceleradito en vestimentas llamativas, collares, pulseras, aretes y pelucas de todos lo colores. Celia jacarandosa y ¡Azúca!.., ¡hasta allí namá!..

Quien ahora se atreva… ¡Hará el ridículo!
 
* Ingeniero y musicólogo
 



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